Intuición

 

"… la educación que recibimos se afana en enseñarnos conceptos. Pero los conceptos no proporcionan lo propio y esencial; más bien el capital y el verdadero contenido de nuestro conocimiento residen en la comprensión intuitiva del mundo." (Schopenhauer)

 

Cuando estoy trabajando no sé muy bien lo que quiero conseguir, pero cuando aparece lo reconozco. El pensamiento inhibe la acción, y el artista es una persona de acción, no un especulador. El arte no es teoría. La teoría del arte la hacen los filósofos, no los artistas. Las reflexiones que hace el artista durante su trabajo, que son muchas, no son de carácter analítico-discursivo, son intuitivas. No interviene la razón. Para resolver lo que tiene entre manos, el artista ha de prescindir de todo análisis racional y de todo procedimiento discursivo. Como decía Matisse, es preciso que el artista deje hablar a la intuición. La manera de proceder se asemejaría a la de un médium, capaz de hacer aflorar porciones del inconsciente que le permiten representar una realidad no ordinaria gracias a algo que podríamos llamar percepción extrasensorial, sexto sentido, intuición o como queramos. En palabras de Nietzsche, “el pensamiento inconsciente ha de efectuarse sin conceptos, mediante intuiciones. (…) Así es como procede el razonamiento del filósofo contemplativo y del artista”. Por su inconceptuabilidad y su carácter enigmático, en lo que concierne al arte no hay posibilidad de certeza alguna ni de constatación. Estaríamos hablando, entonces, de algo impenetrable, oculto, incognoscible. Por lo tanto, el artista no tiene la posibilidad de trabajar siguiendo un camino racional, no puede encontrar soluciones para lo que tiene entre manos de manera deductiva. Su actividad mental debe abandonar eventualmente el pensamiento y permanecer en el estadio primero de conocimiento, la simple percepción, para poder actuar de modo intuitivo, guiado por el instinto, escuchando y atendiendo a la lógica interna de la obra, la lógica del arte. "La lógica del arte (…) es una conclusión que se extrae sin concepto ni juicio. Deduce consecuencias de los fenómenos, de unos fenómenos mediatizados por el espíritu y, por ello, convertidos en lógicos en cierta medida." Adorno insiste, al hablar de logicidad en el arte, en que esta se enfrenta a los criterios del pensamiento discursivo. Después de la primera pincelada sobre el lienzo o la primera línea sobre el papel, el artista no puede hacer lo que le venga en gana, tiene que hacer lo que debe. Cada pincelada y cada línea debe estar causada por la anterior, todo ha de ser consecuencia de lo que ha ido apareciendo hasta el momento, de una manera lógica y de acuerdo con su organicidad.

 

"La ilusión moderna en relación al arte (una ilusión que la Posmodernidad no ha hecho nada por corregir) es que el artista es un creador. Más bien es un receptor. Lo que parece una creación no es sino el acto de dar forma a lo que se ha recibido." (John Berger. Algunos pasos hacia una pequeña teoría de lo visible.)

 

No es nada fácil, andamos a tientas. ¿Cómo saber qué es lo que hay que hacer en cada momento? Al trabajar, uno manipula todos los elementos tratando de hacer simplemente que funcione, pero siempre se tiene la sensación de que hay algo que no es manipulable y ese algo es donde está la clave. Si crear una obra de arte dependiese sólo de intervenir sobre su configuración con habilidad, con pericia técnica, cualquier estudiante de Bellas Artes un poco aventajado sería un artista, y esto no sucede. O si hacer arte dependiese de la elaboración de un discurso teórico sólido, cualquier crítico o historiador de arte también lo sería, y tampoco esto sucede. El artista debe ser capaz de actuar sobre la configuración de la obra de manera instintiva y natural, atendiendo a sus necesidades internas, su lógica, no contrariando su naturaleza orgánica. Cada obra debe ser el resultado de una reflexión intuitiva sobre sí misma, no sobre lo ajeno, y ha de ser también consecuencia de un proceso de evolución orgánica, de metamorfosis y de continuas mutaciones.

 

Nacho Ramírez