Incertidumbres

 

No puedo ocultar el pudor que me produce hacer públicas mis reflexiones acerca de ciertos aspectos del arte. No es propio del artista escribir, sino pintar, dibujar, etc. Quienes tienen autoridad para hacerlo son los filósofos, historiadores e intelectuales especializados. Pero es también interesante, al menos de vez en cuando, saber qué piensan los artistas, que algo tienen que ver en todo este asunto.

 

Hablar de arte es muy difícil. Supone adentrarse en un terreno en el que todo esfuerzo de definición resulta inútil y los conceptos se diluyen, un ámbito en el que, por más fantasía retórica o destreza metafórica que tengamos, cualquier término no deja de ser una simple vaguedad. En realidad, más que de arte, podemos hablar de asuntos relativos al arte o a los artistas. Un artista es un artista, no un intelectual. Pero esto no significa que no deba ser una persona culta y que esté obligado a mantener vivo un sentido crítico con respecto al mundo en general y al mundo del arte en particular. En mi caso, las reflexiones aparecen muchas veces de lecturas en las cuales mi manera de sentir la experiencia artística encuentra argumentación. En cierto modo, la lectura es una búsqueda, pero no tanto de enseñanzas como de corroboración.

 

Las sencillas ideas y reflexiones que aquí se recogen, a pesar de estar expuestas con aparente firmeza, no son más que convicciones coyunturales, certezas provisionales que funcionan como los mínimos asideros necesarios que uno ha de tener para poder manejarse en un mundo complejo, el de la creación artística, dominado por la incertidumbre. Como artista soy perfectamente consciente del sinsentido que supone pintar, dedicar el máximo esfuerzo a algo que a casi nadie le interesa y con lo que es prácticamente imposible ganarse la vida. - Por cierto, ¡qué horrible expresión "ganarse la vida"!, como si la vida no fuese un regalo, quizá lo único dado, lo único que no tenemos que ganarnos -. El arte es un ejercicio de resistencia. Y lo es por por muchos motivos, no sólo por ese sinsentido, si no porque se trata de algo inútil que demanda una dedicación y un esfuerzo titánico, porque es una empresa destinada al fracaso, como la frustrante y absurda tarea de Sísifo, una lucha contra lo contingente y contra uno mismo en la que ni el más pequeño de los logros lo es. Sin embargo, el artista sabe que no tiene elección, el artista lo es en cumplimiento de un destino y siente constantemente sobre sí el compromiso del deber.